El paraje de la meseta de Las Tuerces, da nombre a este espacio natural.

Sobre un roquedo que se yergue junto al pueblo, los agentes meteorológicos han tallado un paisaje de formas caprichosas y retorcidas que se elevan sobre el caserío a modo de castillo encantado. El paraje nos invita a deambular y perdernos por el laberinto de callejos y pequeños cañones horadados en la roca y dejar volar la imaginación entre las formas sugerentes y fantasmagóricas.


Las Tuerces son el más conocido representante de los paisajes cársticos tan abundantes en esta zona de la Montaña Palentina. Los ríos y arroyos, el agua de lluvia, el viento, el hielo, el sol, han sometido a la roca caliza a un acoso paciente y constante, formando grutas, cañones, valles hundidos, setones, dolinas, lapiaz... y regalándonos como resultado, con parajes como La Horadada .