En algunas de las grutas y cavidades colgadas de las paredes rocosas de la Horadada y Las Tuerces (Cueva Corazón, Cueva Rubia, Cueva Tino), se han localizado materiales que datan desde el Paleolítico Medio y la Edad del Bronce hasta la Edad Media.

En Monte Cildá, emplazamiento estratégico que franquea La Horadada por el oeste, se encontraron y excavaron las ruinas de lo que fue un asentamiento cántabro (tal vez la legendaria Vellica) y después un poblado romano, tras su conquista. En la zona del alto Pisuerga se vivieron episodios cruciales del sometimiento del pueblo cántabro por las legiones romanas. Las piezas rescatadas de Monte Cildá pueden verse en el Museo Arqueológico de Santander.

Entre los tesoros arquitectónicos del entorno de Villacibio podemos encontrar:

La Colegiata de San Miguel, edificada sobre un templo románico del que quedan portadas, ventanales, esculturas. 

La ermita de Santa Cecilia, erigida en el cerro del castillo que preside Aguilar de Campoo, es el prototipo del estilo románico en la comarca. 

El Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo sede del Centro de Estudios del Románico. 

La iglesia de Vallespinoso de Aguilar. 

El Monasterio benedictino de Santa María de Mave,  a tan sólo 10 Km. de la villa de Aguilar y a 2 Km. de Villacibio. 

El Monasterio cisterciense de San Andrés de Arroyo. 

La iglesia rupestre de Olleros del río Pisuerga. 

Todos estos  y muchos más son lugares con encanto que están en los alrededores del pequeño pueblo de Villacibio.